El día 3 empezó con un ligero cambio de planes. Originalmente, abordaría este tren para llegar hasta la cima del Pikes Peak, que no se por qué razón exactamente es tan famoso porque ni es el mas alto del país….y ni siquiera el más alto del estado. Pero eso sí. Existe una carretera que sube hasta la cima, que esa sí es la carretera más elevada con 14 mil ciento diez pies sobre el nivel del mar en la parte más alta. La estación del tren está en Manitou Springs , que es un pueblito bastante pintoresco, prácticamente pegado a Colorado Springs. Algo que noté tanto en uno como en otro, es la consideración que se le tiene al peatón con puntos como este donde a mitad de la calle el automovilista se tiene que detener para dejar cruzar a las personas. Llegué a la estación y compré mi boleto. Regresé al carro por mi mochila y de repente ví esto y me dije a mí mismo: Qué rayos voy a hacer en ese tren. Además se van subir puros viejitos. Esto tengo que subirlo caminando! Si son buenos observadores, abrán visto estos mismos escalones en las fotos anteriores. Yo me dí cuenta hasta que subí las fotos. Entonces, regresé con la señora de la estación y le dije: Señora, gracias pero…Yo Prefiero Caminar. Y si, bien sácale punta que agarro y me regreso y con todo y la mochilota y que empiezo a subir. No fue sino hasta que ya era demasiado tarde que reparé en que no había sido muy buena idea subir con ella en la espalda. Mucha gente hace esto mismo todos los días, claro que sin mochila. Los gringos aprovechan cualquier momento para ligar. Que envidia. Este viejón fue mi compañero del camino. Al principio medio se burlaba de mí porque no entendía por qué rayos llevaba yo esa mochila en la espalda (y la verdad es que yo también) y aparte el tripié en una mano!!! Peeeero, luego el tripié sirvió de mucho cuando las piernas ya no querían y empecé a usarlo como bastón. Al final, el viejito se portó muy buena onda y cuando ya estaba yo tirando la toalla me animaba a seguir. Además de que me decía que bajar por esas mismas escaleras con las piernas cansadas era un suicidio y lo mas recomendable era subir y tomar un camino que rodeaba la montaña de bajada. Después de dos horas por fín alcanzé la cima. Bueno la cima de las escaleras. Pues de ahí a los alto del Pikes Peak le cuelga un buen. No, no llegué hasta la cima de la montaña en el tren. Pero llegué hasta donde mis piernas y mis pulmones me permitieron. Y la verdad, se sintió chido. (yea, right ja ja ja). El camino de bajada fue un dulce. Nada que ver comparado con la subida y hasta tiempo de posar y seguir tomando fotos. El Garden of the Gods se veía también a lo lejos. Me tardé lo mismo que el tren de ida y vuelta. Justo regresé al mismo tiempo que los viejitos y que bueno porque donde me estacioné se suponía que solo era para los que tenían boleto del tren. Así que me confundí en la multitud. Luego le sigo. Gracias por venir.
sábado, 8 de septiembre de 2007
Día 3. Primera parte.
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Adicto a lo imposible...en rehabilitación.
el
9/08/2007 12:45:00 p.m.
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