Monument Valley quedó atrás. Antes de llegar a Kayenta y comer ahí en la carretera me encontré con El Capitán. Una roca volcánica de 457 metros de alto. De Kayenta salí como a las dos y media de la tarde. La carretera 160 es la que tomé hasta doblar al noroeste en la 98. Luego de más o menos una hora de manejo, se empezaron a ver a lo lejos las chimeneas de la Navajo Generating Station, una gigantesca termoeléctrica de carbón que además de contaminar el ambiente, tiene capacidad de generar 2280 megawatts de electricidad. La verdad, no tengo idea de cuanto sea eso, pero supongo que mucho. El lugar es Page, Arizona. Población fundada apenas en 1957, a raíz obviamente de la construcción de la gigantesca presa del Glen Canyon, cuyo objetivo es almacenar agua para el consumo de la zona árida del suroeste estadounidense así como para generar energía eléctrica. Cuando ví por primera vez el Gran Cañón, me pregunté cómo era que un río tan absurdamente endeble podía haber causado tal erosión. Pero al ver esta presa comprendí que ese río que ví no eran más que los restos de lo que alguna vez fue el río Colorado y que gracias al hombre no es más. Mucha gente se ha opuesto a este tipo de presas pues es obvio que alteran en gran medida el curso natural de las cosas, sin embargo, también es cierto que su construcción ha permitido el suministro de agua, energía y entretenimiento para millones de personas a lo largo de los años. La pregunta sería a qué precio realmente. Este es el puente que cruza de un lado al otro del Glen Canyon y está justo a un lado de la presa. Al evitar el cauce natural del río Colorado, se empezó a acumular agua en lo que antes era un cañón inmenso y un lago artificial nació, el famoso Lake Powell. En la actualidad es la atracción turística número uno de la región con un hotel de lujo, botes casa que pueden ser alquilados a una módica cantidad de entre 1000 y 3000 dólares por tres días y cruceros que dan un tour por el área y llegan hasta el puente natural más alto del mundo, el Rainbow Bridge. En esta, la parte culminante de mi recorrido, me deprimí un poco, al pensar en la forma que hemos afectado de manera irreversible la naturaleza por razones a veces, tan frívolas. Mientras atardecía, a lo lejos veía la Montaña Navajo por un lado y la estación generadora Navajo por el otro, imponentes ambas, compartiendo el mismo nombre, una es sagrada, la otra un medio más de supervivencia para éstos parásitos del mundo que somos los seres humanos.
lunes, 17 de septiembre de 2007
Día 8. Segunda Parte.
Publicadas por
Adicto a lo imposible...en rehabilitación.
el
9/17/2007 03:18:00 p.m.
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5 comentarios:
Y yo me pregunto: ¿era realmente tan necesario?
Porque lo que altera el hombre, muchas veces la naturaleza no puede recuperarlo...
Concuerdo en que somos unos asquerosos parásitos.
wow he estado leyendo (muy por encima lo reconozco) tus post sobre el viaje y debo decir que tus fotos son impresionantes... claro también todo lo que cuentas jeje a mí me encanta viajar y he hecho ya un par de viajes con tu estilo pero sin la intención de que me salieran así =) bien por ti
Tan sencillo Stuff como que lo que la naturaleza creó en millones de años, el hombre lo alteró de manera irreversible en tan solo 17. En 1980 se terminó de llenar el lago quedando debajo arcos, puentes naturales y cantidad de sitios arqueologicos que se perdieron para siempre o al menos hasta que nos acabemos también esa agua. Si te das cuenta, en las fotos se nota como el nivel del agua hoy, está muy por debajo de lo que originalmente fué.
Hey Ki, que bueno que estás akí! :D
Saludos!
Uy, eso fue un poquito más de información de la deseable. Más triste me pongo aún, sobre todo por los sitios arqueológicos.
Ya ni la fregamos, ¿verdá?
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